miércoles, 16 de abril de 2008

Carta al futuro ahijado

Minuto 48 del segundo tiempo. Ya en tiempo de compensación el empate era evidente. Todos dieron lo mejor. Sin embargo el juego no se acaba, hasta que se acaba. El portero contrario despeja evitando a Johan nuestro jugador estrella. Otro por la banda derecha esquivó a los defensas Sergio y Jaqui. El gol parecía imparable, pero en el peor momento nadie pensó en lo que podría hacer el portero quien con un movimiento extremo logró atajar el balón de fuego. Pero ahí no acabó, con un largo despeje fue fácil el centro para que Johan anotara el gol del triunfo: el de su equipo y el suyo mismo.


Querido Güero:

La vida es como un partido de fútbol y por supuesto todos los que te conocemos y queremos deseamos que TU, con la ayuda de Dios ganes tu partido de la vida. Pero como en el fútbol, aquí tampoco juegas solo. Tu gran Director Técnico que te ilumina y te cuida todos los días así como tus padres que siempre estarán JUNTOS contigo y tus hermanos quisieron que a tu equipo nos uniéramos dos personas más: nosotros Oscar y Yolanda.

Hemos de reconocer que nos sentimos muy agradecidos de convertirnos en tus nuevos padrinos y damos gracias a Dios el permitirnos compartir contigo esta felicidad. Ahora claro, somos conscientes de la importancia que esto tiene. Si nos lo permites, queremos convertirnos en ese portero que antes salvó el gol. Conocemos a tu familia y por eso sabemos que creces en un ambiente de amor y cordialidad. Tus padres son los grandes pilares que sostienen tus éxitos presentes y futuros, pues bien, queremos hacer equipo con ellos y contigo. Queremos ayudar a que consigas muchos éxitos a lo largo de tu vida.

Al escogernos como padrinos sentimos una gran responsabilidad de ayudarte a cumplir tus objetivos, queremos celebrar contigo aquellos momentos que te llenen de ilusión, de gozo; queremos celebrar contigo aquellos momentos que marquen un punto nuevo de partida en tu vida; queremos formar parte, aunque sea un poco, de tus buenos recuerdos cuando crezcas y tengas tu esposa e hijos; queremos estar tras papá y mamá cuando JUNTOS sean testigo de tus éxitos.

¡Pero aguas y que conste! La vida no es un caramelo. Hay veces que para conseguir nuestros objetivos y metas, Dios nos pone pruebas difíciles de pasar, sin embargo, hay que hacerlas y superarlas. Y en esos momentos, cuando no te encuentras del todo feliz, cuando los problemas te hagan daño y te agobien, sobretodo en esos momentos queremos estar contigo para ayudarte a afrontar y superar cualquier reto que se te presente. Queremos ayudar a papá y mamá a hacer frente a los desafíos que la vida te ponga enfrente.

Ahora bien, tus papás nos escogieron y para nosotros es un gran honor y placer como ya te lo he dicho antes. Para ti, pues no lo sé… Pero por cualquier cosa, te proponemos un trato: A partir de ahora tu sabes que puedes contar con nosotros para cualquier cosa, no hoy, ni mañana ni después de mañana, sino contar con nosotros siempre para una, para dos o para cualquier cosa. Pero nosotros también queremos algo a cambio: queremos saber que tenemos tu confianza, nosotros también queremos contar contigo ya que al final no hay cosa más bella y más linda que contar con el amor y el cariño de personas tan importantes como tú. Es gracias a esto que nos sentimos más vivos que nunca.

Johan, muchas gracias por ser como eres, muchas gracias por dejarnos meter en tu vida, haremos todo lo que esté en nuestras manos para procurarte la mayor felicidad posible. Lucharemos y Oraremos para que DIOS ILUMINE a papá y mamá para que siempre tomen las mejores decisiones y así tú y tus hermanos consigan los éxitos que se merezcan.

Esta carta no termina aquí, más bien es sólo el comienzo, la terminaremos ustedes y nosotros juntos. La terminaremos con goles, al fin y al cabo: La vida es como un partido de fútbol…