miércoles, 6 de junio de 2007

EL PODER DEL VOLADO


ME PARECE INCREÍBLE pero cierto... En España acaban de pasar elecciones para la mayoría de los ayuntamientos. Tanto en Granada como en Alicante se han presentado empates entre dos candidatos. Aquí no hubo gritos de fraudes, tampoco casillas impugnadas, y mucho menos "gobiernos legítimos". Los dos casos se resolvieron según la fórmula prevista en el artículo 184 de la ley de Régimen Electoral General, es decir, con una moneda, a cara o cruz para los españoles, águila o sol para nosotros mexicanos, cara o ceca para argentinos o en otras palabras, al volado.

En Inglaterra, Mike Ashley estrafalario magnate dueño del club de fútbol Newcastle y de conocidas tiendas deportivas negociaba con altos ejecutivos de Merrill Lynch un pago de comisiones por $320,000.00 usd. La negociación que pudo haberse cerrado en los tribunales quedó zanjada con la inverosímil propuesta del estrambótico millonario: se jugaron la comisión en un spoof, popular juego inglés basado en monedas escondidas en mano, vamos, la versión inglesa de nuestro popular volado. Ashley perdió el juego y sin chistar pagó la suma pactada.

Suena extravagante tomar tan delicadas decisiones con una moneda al aire, sin embargo funcionaron y las partes quedaron conformes. Esto me hace reflexionar que partiendo del hecho que la moneda representa dos alternativas diferentes no sonaría tan descabellado que algunas instituciones de gobierno utilizaran este método para llegar a conclusiones. Hemos sido testigos por años de un no entendimiento entre las distintas partes que conforman los gobiernos y los partidos políticos. Imposible ponerse de acuerdo, imposible hacer las "reformas estructurales" que se dice necesita México, imposible llegar a acuerdos.

De este aletargamiento para cumplir objetivos o un volado con dos alternativas (siempre y cuando una de ellas no sea el no hacer nada), prefiero el volado.

¿Usted que opina?

3 comentarios:

Vicente Esteban dijo...

Interesante forma de solucionar controversias.En donde una de las partes sabe que perderá todo y la otra que ganará todo, tal vés uno de nuestros problemas sea el no querer perder, pero no hemos aprendido a negociar cediendo, a negociar para alcanzar acuerdos en donde todos cedamos en algo.
Si pudieramos entender que es el bien comun, los acuerdos llegarían rápido y sin dejar heridas en las partes. Si tuvieramos reglas que estemos dispuestos a respetar, otra historia con nuestro México.

Mario Castro dijo...

Yo creo que radicalizas mucho las cosas. Ya me imagino tomando decisiones con volados a donde vamos a parar. Lo que se necesita es simplemente ponerse a trabajar por el bien comun, y eso no es nada común...

DGV dijo...

Oye Oscar, veo publicada una entrada con un muy buen video de Steve Jobs, que tienes antes de tu explicacion de los calcetines pero no haces ningún comentario. ¿Así lo planeaste, o simplemente se te fue y no supiste como eliminarla??